lunes, 16 de junio de 2008

Narrativa pedagógica. Si de Moreno y Saavedra se trata...

La documentación de experiencias pedagógicas nos ayuda a construir la historia de la tarea docente.
Aquí un relato producto de mi incursión en el programa de Documentación Narrativa en el marco del CAIE que coordino.


“… lo último que supe es que se había ido a vivir a Santa Rosa…”
Esas fueron, más o menos, las palabras que escuché por teléfono aquella mañana. “Parece que te buscan…, dan una dirección de mail para que te comuniques”
Y sonaron, como dice el madrileño Joaquín Sabina, como un signo de interrogación…

Esa mañana de invierno fueron varias las personas que se comunicaron telefónicamente a mi trabajo para darme la noticia. Es que a pesar de ser ésta una ciudad capital, Santa Rosa, nos conocemos bastante y fluyen rápidamente los comentarios, las comunicaciones y los mensajes entre las personas: una profesora de Educación Física de la escuela donde había estado trabajando hasta hacía unos meses- la 180-, un periodista de Casa de Gobierno… fueron dos de las personas que, recuerdo, se comunicaron conmigo. No era casual el origen de las llamadas: esos lugares desde donde me hablaban tienen que ver mucho con mis trayectorias profesionales vinculadas al periodismo, a la comunicación y a la docencia.

Es verdad que la perplejidad nos deja inertes por algún tiempo, algunas veces. Y eso fue, precisamente lo que me ocurrió ese día…
Se trataba de un alumno de la primera escuela donde comencé la tarea docente: la Nº 57, de Colonia Urquiza, La Plata, la escuela de los “japoneses”, como se oía decir en aquel año 1985…

Y un alumno de esa escuela estaba intentando comunicarse conmigo.

¿Qué querría? ¿Cuáles serian los motivos que lo habían movilizado a hacer uso de la incipiente “red de redes”, Internet, para –correo electrónico mediante- comunicarse con el Semanario Región de esta ciudad, dar mi nombre y mi apellido y ¡atrevido! hasta decir que tendría “más o menos cuarenta años…”

Cuando la lectura del periódico llegó a mis manos y el artículo al pie de página en el espacio Correo de Lectores se hizo visible, comprendí que, a veces, los sentidos no alcanzan para poder explicar los sentimientos que ocasionan. “… lo último que supe es que se había ido a vivir a Santa Rosa…”

Estuve dos o tres días, recuerdo, sentada frente a la computadora intentando responder a ese llamado. En verdad no tenía muy en claro por dónde empezar, qué decir… Creo, estaba más atemorizada que en aquella oportunidad, en aquel año cuando comencé a compartir el ciclo lectivo con los chicos de la Colonia, en ese quinto grado.

Con bastante formalidad escribí dos o tres párrafos que tal vez sonaron, para quien lo leyó después -nunca lo supe-, como el cumplido a una respuesta. Seguramente no fui lo suficientemente expresiva para decirle a Roberto que su búsqueda me había inquietado, ocasionado dudas, recuerdos, nostalgias, pero a la vez una inmensa alegría. Sí pude decirle que recordaba sus olluelos en la cara con cada sonrisa que expresaba y decirle también que “…bueno, acá estoy!”

Después de algunos días el chasqui electrónico- Internet- me traía la respuesta de mi alumno desde La Plata. Allí me enteré que se había recibido de abogado después de una carrera brillante de cinco años, que estaba empezando a trabajar y que en esta etapa de conclusión de estudios había querido comunicarse con “aquellas personas que habían influido en su formación y sus estudios”.
Agradecimientos de por medio, el correo terminaba diciendo “…después de muchos años entendí por qué defendías a Moreno en vez de Saavedra”

El relato se completa con lo que cada uno “pone” al leerlo. Así como también los sujetos construyen sus ideas, sus ideologías con el re-conocimiento de las ideas de los otros. Tan solo quiero compartir esta experiencia en la pretensión de ejemplificar el lazo que une a los sujetos en el hecho de aprender y enseñar: una relación dialógica, una interlocución que deja huellas, marcas, representaciones y que ayudan a conformar la identidad de cada cual.

No sé si Moreno o Saavedra… sólo sé de un alumno escucha, de un interrogante, de una duda y, sobre todo, de una búsqueda…


miércoles, 14 de mayo de 2008

Blogs o el fenómeno del Yo

Excelente artículo, a mi entender, publicado por Cristian Ferrer, sociólogo, profesor titular del Seminario Informática y Sociedad en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la U.B.A. en el diario nacional Clarín

Para leer y re-leer...

"Esta época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". ¿De qué? Carece de relevancia, puesto que la experiencia del mundo se ha vuelto definitivamente fugaz.
Los hombres que daban forma a una generación literaria podía ser encontrados, en otros tiempos, sentados en cafés estratégicos y sacando filo o espoleta a un manifiesto más o menos tremebundo, cuanto menos quejoso e invariablemente urgente. Si algún destino existía para ellos, se resumía en fama u olvido. Las revistas culturales solían ser portavoces, o altavoces, de las intenciones grupales, es decir engranajes esenciales de su cadena de distribución. Hoy, además, hay blogs en Internet, cuyos precursores fueron las secciones concedidas por los diarios a las letras y las bellas artes, "espacios" luego confirmados por la televisión. El blog "de ideas" ya es una institución de la cultura y los debates actuales en torno a su consistencia ontológica y técnica suponen una trifulca altisonante acerca de sus incumbencias, no menos que por la porción de prestigio e influencia que otros medios ya consagrados o habituales necesariamente han de ceder. No obstante, se sabe que de tales grupos literarios o intelectuales la posteridad picotea, a lo sumo, algún autor, algún título, si es que lo hace.
La causa de la preferencia por ciertos "soportes" de ideas, sea en papel o en pantalla, difícilmente será encontrada en el contenido, siempre perecedero, sino en la potencia articuladora y amplificadora de su forma técnica, que es mayor, incluso inmensa, a las posibilitadas por una revista o un libro.
A juzgar por las "visitas", los lectores se multiplican como peces, en el supuesto de que los números computados por el "contador" del sitio informático signifiquen algo. En todo caso, los números altos de tirada de edición siempre han significado éxito, y no valor.
De Internet se dice que es una "revolución", palabra que ha demostrado ser un concepto productivo, además de coartada y consigna. En su momento, también la invención del automóvil modificó "el soporte" y la celeridad de la circulación de la carne humana sin cambiar por ello el lugar de destino ni el motivo de la cita: fábricas, oficinas, ventanillas para trámites, complejos turísticos. Lo importante era la circulación en sí misma, y la novedad. Por debajo, sosteniéndolas, una enorme trama de intereses económicos y políticos.
En fin, que no faltó el exaltado que calificó al zapping de manivela libertaria de la audiencia. Ahora, al igual que cien años atrás, se cree que el desinterés o el escepticismo por los símbolos del "progreso" es una actitud poco menos que bárbara, parecida a la de esa gente que afea el paisaje urbano por no respetar los dictados de la moda. Es inevitable que cada época se ilusione con sus juguetes nuevos.
Nada a objetar: los sitios informáticos de ideas son tan útiles y significativos como lo eran las revistas y las bibliotecas. Pero suponerlos un trastrocamiento revolucionario en el orden de la cultura es el tipo de exageración enfática que suele acompañar a los discursos de sobremesa. Lo cierto es que el contenido raramente confirma otra cosa que no sea la apoteosis y el espectáculo del "yo", esa antigua muletilla de la vanidad y el narcisismo. Internet podrá parecerse a una galería de espejos deformantes, pero la retórica circulante se remite a un pronombre personal.
Ya es bastante difícil escribir dos o tres buenos ensayos o ficciones al año. La sola idea de publicarlos tres veces al día da vértigo, salvo que la opinión, por sí misma, haya devenido en género literario hegemónico, no menos que el carneo, el vómito y la maledicencia, juicios soeces que abundan en ese módico circo romano aunque sin el gracejo que el ingenio popular suele dejar en las paredes de los mingitorios públicos.
Esta época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". ¿De qué? Eso carece de relevancia, puesto que la experiencia inmediata del mundo se ha vuelto tan fugaz como una primera plana de periódico. Y por cierto, que los matutinos debatan la naturaleza de estos sitios informáticos es algo muy natural, puesto que nada hay más parecido a un diario que un blog con pretensiones culturales. Ambos han de ser llenados todos los días.
El blog, al igual que antes la revista de cenáculo, es menos una herramienta generacional que una tradición moderna: hay que hacer algo de ruido allí abajo para que los de arriba hagan lugar a las nuevas generaciones, si es que éstas mismas no son otra cosa que un abuso académico de fechas de nacimiento concordantes. El barullo ha de ser lo más sonoro posible, pues hay gente aún más joven en las gateras exigiendo inclusión social. Quizás por eso la edad de los pregones más entusiasmados por la novedad técnica suele estar más cercana al nicho del cementerio que a la sala de partos del hospital."

http://www.clarin.com/diario/2008/01/30/opinion/o-02301.htm

lunes, 12 de mayo de 2008

Argentina y el ranking tecnológico

El país ocupa el puesto 77° en el listado del Foro Económico Mundial que compara la realidad de 127 países: cayó 11 puestos desde la medición anterior. El país mejor posicionado en la región es Chile (34), seguido por Brasil (59) y Uruguay (66). A la cabeza del ranking están Dinamarca, Suecia, Suiza y los Estados Unidos y Singapur, en los primeros cinco puestos.

El estudio cruza dos ejes: la infraestructura con que cuenta cada país, es decir, datos duros como cantidad de usuarios de banda ancha, costo de Internet y penetración de computadoras cada cien habitantes, y, por otro lado, lo que el especialista Enrique Rueda-Sabater llama el "ecosistema", es decir, lo intangible, la regulación, el entorno institucional que permite el desarrollo del negocio.
"No tener banda ancha será un factor de exclusión" advierte el analista. "Cualquiera que se preocupe por los dinamizantes del progreso tiene que tener muy en cuenta la tecnología" continúa el director de estrategia para mercados emergentes de Cisco, empresa que patrocinó el informe del World Economic Forum.
El artículo corresponde al Diario La Nación

jueves, 1 de mayo de 2008

Para convertir videos

Para obtener videos que "pesen" menos resulta útil contar con un buen conversor. Se consigue "on line" y no es necesario descargar e instalar un programa; existen sitios que funcionan como conversores gratuitos en los que se pueden manejar varios formatos.
Algunos de ellos:

www.mediaconverter.or
http://vixy.net
http://zamzar.com
http://online.movavi.com

viernes, 11 de abril de 2008

Imágenes para ver...

Un interesante recorrido por las galerías...., consejitos para trabajar la imagen con photoshop

Un sitio para agendar y disfrutar...

http://www.multimagen.com/

jueves, 3 de abril de 2008

Ideas para el uso de Internet...


Resulta muy interesante el espacio Ideas para aprovechar el ciberespacio en la educación de la Facultad de Educación de la UAB.
Allí se pueden encontrar distintas propuestas de uso educativo de Internet: pizarra digital, los servicios de la Web del centro, de los profesores, de la Asignatura, del Alumno, portafolios virtuales...
En fin vale la pena hacer la consulta...

martes, 1 de abril de 2008

Lo importante es el chip....

Para compartir, reflexionar y pensar en los múltiples lenguajes que ofrece la telefonía móvil... lo oral, lo escrito, las fotos, el video, internet...
Quizá sea tiempo de pensar que tal vez pueda ser una de las nuevas tecnologías que, al ser usada por la mayoría de los sujetos, sin distinción de edad - por ejemplo-, se utilice en el aula con fines pedagógicos...